San Juan, P.R. - El Capítulo de Puerto Rico de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) alertó sobre varias medidas legislativas que se mantienen activas y que atentan o pueden atentar contra derechos de las personas LGBTQ+ en Puerto Rico, en medio de un avance en la ofensiva federal y estatal que persigue restar o eliminar protecciones.
"Desde la ACLU de Puerto Rico, continuaremos defendiendo y abogando por los derechos de las personas LGBTQ+, y particularmente las personas trans, contra quienes existe una persecución que pretende avanzar tanto desde las administraciones actuales del gobierno federal y el estatal en Puerto Rico, acciones que incluso ponen en riesgo la vida de personas", manifestó la licenciada Annette Martínez Orabona, directora ejecutiva de la ACLU de Puerto Rico.
De cara a la celebración de la marcha de Orgullo este domingo, 7 de junio, en San Juan, la organización hizo un llamado al público a no ser parte de la campaña de desinformación y discrimen impulsada desde frentes que tergiversan hechos y datos para adelantar agendas que se alejan del bienestar general y de los derechos fundamentales que garantiza la Constitución de Puerto Rico para todas las personas.
Actualmente, la ACLU monitorea 530 medidas legislativas en Estados Unidos y nuestro archipiélago, correspondientes a la sesión legislativa de 2026. El público puede monitorear el estatus de las medidas legislativas que impactan derechos de las comunidades LGBTQ+ en nuestro mapa interactivo, que incluye las legislaciones presentadas en Estados Unidos y en Puerto Rico.
En nuestro archipiélago, solamente desde enero de 2025, se han radicado al menos ocho medidas que atentan contra derechos de las comunidades LGBTQ+, de los cuales tres se han convertido en ley. Los cinco proyectos que siguen activos son:
Atención a leyes que amenazan protecciones de las personas LGBTQ+
Del total de ocho medidas, las tres que se han convertido en ley son el Proyecto del Senado 350, hoy Ley 63-2025; el Proyecto del Senado 1, hoy Ley 14-2025; y el Proyecto de la Cámara 165, hoy Ley 26-2026. La ACLU de Puerto Rico se opuso a estas medidas por entender que representan amenazas concretas a derechos fundamentales, abren la puerta al discrimen y afectan de manera particular a las comunidades LGBTQ+ y a otras poblaciones históricamente vulnerabilizadas.
En el caso de la Ley 63-2025, la organización denunció que criminaliza a profesionales de la salud y a madres, padres y encargados al intentar prohibir tratamientos médicos de afirmación de género para personas menores de 21 años, creando dos categorías distintas de hijas e hijos según su identidad de género. Sobre la Ley 14-2025, advirtió que, aunque la libertad religiosa es un derecho fundamental, su aplicación amplia e ilimitada puede utilizarse como subterfugio para negar servicios, acceso a la justicia y otros derechos civiles. Asimismo, la ACLU de Puerto Rico se opuso a la Ley 26-2026, firmada por la gobernadora el 25 de febrero, que impone restricciones discriminatorias en espacios públicos y prohíbe la instalación de baños inclusivos, mixtos o neutros en agencias, dependencias, instrumentalidades, corporaciones públicas, la Universidad de Puerto Rico y los municipios.
"El hecho de que estas medidas se hayan convertido en ley, no significa que no estemos vigilantes ante sus aplicaciones o que personas afectadas no puedan reclamar sus derechos. Continuamos atentos a los diversos escenarios en los que la ejecución de estas leyes opera o puede operar de manera discriminatoria contra personas LGBTQ+", anotó la licenciada Lolimar Escudero Rodríguez, abogada de Política Pública de la ACLU de Puerto Rico.
A la espera de veredictos en la corte federal
A nivel federal, la ACLU de Puerto Rico compareció en abril como amigo de la corte ante el Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito, en Boston, para defender el derecho de las personas no binarias a obtener certificados de nacimiento que reflejen con precisión su identidad de género, en el caso Ínaru Nadia de la Fuente Díaz v. Jenniffer A. González Colón.
En esta controversia, el gobierno de Puerto Rico busca revertir la determinación del Tribunal de Distrito para el Distrito de Puerto Rico que concluyó que la política actual del Estado Libre Asociado viola el derecho a la igual protección de las leyes al impedir que las personas no binarias obtengan una marca de género “X” en sus certificados de nacimiento.
La ACLU está atenta, además, a la determinación de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso West Virginia v. Becky Pepper-Jackson, una joven trans representada por la organización junto a Lambda Legal y Cooley LLP. Este caso no solo es importante por la exclusión categórica de niñas y mujeres transgénero en los equipos de niñas y mujeres en violación a la Cláusula de Igualdad de Protección y el Título IX. Aquí, el Tribunal podría emitir un fallo mucho más amplio que permita la discriminación en otros contextos y comunidades.
Por eso, aun cuando el número de estudiantes trans en el ámbito deportivo es reducido, coartar su libertad para jugar se ha convertido en un objetivo central para los políticos que pretenden expulsar por completo a las personas transgénero de la vida pública. La esperanza de quienes se oponen a la igualdad es que un fallo de la Corte Suprema en contra de los derechos de jóvenes como Becky les permita discriminar a las personas transgénero en diversos contextos.
Mediante litigios, cabildeo, educación pública y organización, la ACLU trabaja para construir un país donde nuestras comunidades puedan vivir abiertamente sin discriminación y disfrutar de igualdad de derechos, autonomía personal y libertad de expresión y asociación.
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