La verdadera libertad religiosa significa el derecho a practicar cualquier fe —o ninguna— sin interferencia ni discrimen por parte del gobierno. La ACLU de Puerto Rico defiende la separación de iglesia y Estado y trabaja para asegurar que la religión nunca se utilice como licencia para discriminar.
La Constitución de Puerto Rico protege expresamente la libertad religiosa y ordena la completa separación de iglesia y Estado.
Legisladores de Puerto Rico han presentado múltiples medidas para ampliar las protecciones de libertad religiosa, reflejando un debate continuo sobre igualdad, no discrimen y el alcance de las exenciones religiosas.
Puerto Rico aprobó la Ley 14-2025, que amplía las protecciones estatutarias a la libertad religiosa en medio de debates más amplios sobre igualdad y derechos civiles.
La ACLU de Puerto Rico trabaja para proteger tanto a las personas religiosas como a las no religiosas frente a la coerción gubernamental y el discrimen. Puedes ayudar apoyando políticas que mantengan separadas la iglesia y el Estado, y alzando la voz cuando la fe se utilice para justificar la desigualdad.
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