
Todas las personas en Puerto Rico y en Estados Unidos tienen derecho a moverse libremente sin ser vigiladas, a asociarse donde y con quien quieran, y a estar protegidas contra registros arbitrarios. Por eso, debemos actuar ahora y exigir a Flock y empresas similares que se retiren de nuestras comunidades. Desde cualquier rincón del archipiélago de Puerto Rico, tu comunidad también puede ser parte de esta lucha.
Conducir un automóvil no debería exponernos a la vigilancia gubernamental generalizada. Los sistemas de reconocimiento automático de matrículas (ALPR) se han utilizado para rastrear a manifestantes, inmigrantes, columnistas que son críticos con la policía e incluso asistentes a ferias de armas. Esto es una grave violación de nuestro derecho a la privacidad. Si el gobierno sospecha que hemos cometido algún delito, necesita una orden judicial.
Preguntas y respuestas rápidas:
¿Qué son los lectores automatizados de tablillas?
Las ALPR (Automated License Plate Reader) cameras son cámaras automatizadas que capturan imágenes de vehículos y leen sus tablillas para registrar datos como el número de matrícula, la ubicación, la fecha y la hora. Esa información puede almacenarse y utilizarse para rastrear movimientos o identificar vehículos.
¿Qué está ocurriendo con las ALPR?
Las empresas de lectores automáticos de matrículas (ALPR) como Flock Safety están intentando silenciosamente construir un sistema de vigilancia masiva en Estados Unidos y Puerto Rico. Si hay cámaras Flock en tu pueblo o comunidad, rastrean, registran y comparten tus movimientos sin orden judicial.
¿Los sistemas ALPR son lo mismo que las cámaras de control automático de tráfico?
No. Las cámaras de control automático de tráfico —como las de velocidad, peaje o semáforo en rojo— se diferencian de los sistemas ALPR en que se activan ante una acción específica (como conducir a una velocidad superior al límite permitido, pasar por una cabina de peaje o saltarse un semáforo en rojo). Los sistemas ALPR no se activan ante ninguna acción o evento específico. En cambio, graban y rastrean constantemente los movimientos de todo lo que entra en su campo de visión y los registran en una base de datos de vigilancia masiva.
¿Qué sucede con los datos que recopila Flock?
Muy pocas jurisdicciones en Estados Unidos cuentan con leyes que regulen cómo se recopilan los datos de Flock y otras empresas de reconocimiento automático de matrículas (ALPR), cuánto tiempo se guardan, cómo se almacenan y cómo se pueden utilizar. En la mayoría de los casos, depende del contrato que los gobiernos locales hayan firmado con la empresa que proporciona las cámaras ALPR.
Las ciudades y los departamentos de policía que contratan con Flock pueden optar por no compartir los datos de matrículas que recopilan con ningún otro departamento, con algunos departamentos específicos, con todos los departamentos de su estado o con toda la red de Flock en Estados Unidos. El sistema de Flock incentiva el máximo intercambio de datos: si un departamento de policía decide compartir sus datos con toda la red en el país, también puede realizar búsquedas en toda la red del país. Algunas ciudades han descubierto que, a pesar de creer que habían desactivado el intercambio de datos fuera del estado, Flock seguía permitiendo el acceso a las agencias policiales de todo el país.
Las ciudades, los departamentos de policía y las empresas privadas que contratan con Flock también pueden optar por permitir que Flock acceda a sus grabaciones y las comparta como parte de sus demostraciones de ventas, aunque es posible que los residentes no sepan que se están utilizando grabaciones suyas para ese fin. Por ejempolo, los residentes de Dunwoody, Georgia, se enteraron de que los empleados de Flock estaban accediendo a las cámaras en lugares sensibles —como una sala de gimnasia infantil, un parque infantil y una piscina— solamente después de que un residente local presentara una solicitud de acceso a registros públicos.
Flock también realizó recientemente varios cambios significativos en sus términos y condiciones contractuales que parecen disminuir el control de las ciudades y los municipios sobre los datos y, en general, transferir el poder de los clientes a la empresa.
Sin leyes estrictas que regulen cómo se pueden recopilar, almacenar y utilizar los datos recogidos por las cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR), empresas como Flock tienen un enorme poder e influencia sobre sus datos. Sin embargo, las comunidades locales de todo el país están exigiendo que sus legisladores estatales y locales aprueben leyes para proteger sus datos, y la ACLU ha redactado un modelo de legislación con salvaguardias esenciales para proteger los datos y la privacidad de todos.
Si no estoy haciendo nada malo, ¿por qué debería preocuparme si mi pueblo tiene cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR)?
A diferencia de las cámaras de velocidad o de semáforo en rojo, que solo toman una foto cuando se comete una infracción específica, las cámaras ALPR están siempre encendidas y fotografiando constantemente cualquier vehículo que pase, lo que permite crear registros exhaustivos de todos los movimientos. Y esos datos pueden revelar detalles muy privados de nuestras vidas, incluyendo los médicos que visitamos, los lugares donde practicamos nuestra fe y las protestas en las que participamos. Una red masiva de videovigilancia es contraria a las garantías de la Constitución de Estados Unidos y la de Puerto Rico.
Ya hemos visto cómo las fuerzas del orden han utilizado y abusado de estos datos:
Los sistemas ALPR también pueden cometer errores al registrar y marcar vehículos para las fuerzas del orden. Y cuando las cámaras ALPR fallan, las consecuencias pueden ser peligrosas. Una niña de 12 años en Nuevo México fue esposada después de que una cámara ALPR leyera erróneamente la matrícula del coche que conducía su hermana mayor. En Colorado, una madre y su familia fueron encañonadas porque las cámaras ALPR marcaron erróneamente su coche como robado.
¿Cómo puedo saber si mi municipio tiene un contrato vigente con Flock?
Puedes solicitar información pública sobre los registros relacionados con la vigilancia y las cámaras en tu comunidad. Te recomendamos que primero preguntes sobre la existencia de un contrato; si se confirma, puedes solicitar información adicional sobre el número total de cámaras y su ubicación en la zona.
La labor continua de la ACLU
La ACLU lleva más de una década trabajando para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas sobre el uso de las cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR).
En 2013, la ACLU publicó "Te están rastreando", un informe que detallaba cómo las cámaras ALPR se estaban convirtiendo en una herramienta para el rastreo y la vigilancia masiva y rutinaria. El equipo de privacidad y tecnología de la ACLU ha seguido de cerca la proliferación de cámaras ALPR durante la década siguiente, y en febrero de 2026, publicó un modelo de legislación con directrices estrictas para regular su uso. En abril de 2026, la ACLU presentó un escrito de amicus curiae en un caso del Cuarto Circuito argumentando que el uso de sistemas ALPR otorgaba al gobierno poderes de vigilancia sin precedentes que vulneraban las expectativas tradicionales de privacidad, en violación de la Cuarta Enmienda. Y en mayo de 2026, la ACLU apoyó una enmienda bipartidista al proyecto de ley federal de financiación de carreteras que habría impedido que las ciudades y los estados utilizaran cámaras ALPR, excepto para el cobro de peajes.
Comunidades de todo Estados Unidos están luchando contra la instalación progresiva de lectores de matrículas en sus barrios, y las filiales estatales de la ACLU están a la vanguardia. Han ayudado a organizar a los miembros de la comunidad local para oponerse a los lectores automáticos de matrículas de Flock y otras empresas, han aprobado leyes que los regulan y han logrado convencer a las ciudades para que se opongan y cancelen los contratos de esta tecnología de vigilancia invasiva.
Otros recursos de la ACLU sobre este tema:
Conducir un automóvil no debería exponernos a la vigilancia gubernamental generalizada. Los sistemas de reconocimiento automático de matrículas (ALPR) se han utilizado para rastrear a manifestantes, inmigrantes, columnistas que son críticos con la policía e incluso asistentes a ferias de armas. Esto es una grave violación de nuestro derecho a la privacidad. Si el gobierno sospecha que hemos cometido algún delito, necesita una orden judicial.
Preguntas y respuestas rápidas:
¿Qué son los lectores automatizados de tablillas?
Las ALPR (Automated License Plate Reader) cameras son cámaras automatizadas que capturan imágenes de vehículos y leen sus tablillas para registrar datos como el número de matrícula, la ubicación, la fecha y la hora. Esa información puede almacenarse y utilizarse para rastrear movimientos o identificar vehículos.
¿Qué está ocurriendo con las ALPR?
Las empresas de lectores automáticos de matrículas (ALPR) como Flock Safety están intentando silenciosamente construir un sistema de vigilancia masiva en Estados Unidos y Puerto Rico. Si hay cámaras Flock en tu pueblo o comunidad, rastrean, registran y comparten tus movimientos sin orden judicial.
¿Los sistemas ALPR son lo mismo que las cámaras de control automático de tráfico?
No. Las cámaras de control automático de tráfico —como las de velocidad, peaje o semáforo en rojo— se diferencian de los sistemas ALPR en que se activan ante una acción específica (como conducir a una velocidad superior al límite permitido, pasar por una cabina de peaje o saltarse un semáforo en rojo). Los sistemas ALPR no se activan ante ninguna acción o evento específico. En cambio, graban y rastrean constantemente los movimientos de todo lo que entra en su campo de visión y los registran en una base de datos de vigilancia masiva.
¿Qué sucede con los datos que recopila Flock?
Muy pocas jurisdicciones en Estados Unidos cuentan con leyes que regulen cómo se recopilan los datos de Flock y otras empresas de reconocimiento automático de matrículas (ALPR), cuánto tiempo se guardan, cómo se almacenan y cómo se pueden utilizar. En la mayoría de los casos, depende del contrato que los gobiernos locales hayan firmado con la empresa que proporciona las cámaras ALPR.
Las ciudades y los departamentos de policía que contratan con Flock pueden optar por no compartir los datos de matrículas que recopilan con ningún otro departamento, con algunos departamentos específicos, con todos los departamentos de su estado o con toda la red de Flock en Estados Unidos. El sistema de Flock incentiva el máximo intercambio de datos: si un departamento de policía decide compartir sus datos con toda la red en el país, también puede realizar búsquedas en toda la red del país. Algunas ciudades han descubierto que, a pesar de creer que habían desactivado el intercambio de datos fuera del estado, Flock seguía permitiendo el acceso a las agencias policiales de todo el país.
Las ciudades, los departamentos de policía y las empresas privadas que contratan con Flock también pueden optar por permitir que Flock acceda a sus grabaciones y las comparta como parte de sus demostraciones de ventas, aunque es posible que los residentes no sepan que se están utilizando grabaciones suyas para ese fin. Por ejempolo, los residentes de Dunwoody, Georgia, se enteraron de que los empleados de Flock estaban accediendo a las cámaras en lugares sensibles —como una sala de gimnasia infantil, un parque infantil y una piscina— solamente después de que un residente local presentara una solicitud de acceso a registros públicos.
Flock también realizó recientemente varios cambios significativos en sus términos y condiciones contractuales que parecen disminuir el control de las ciudades y los municipios sobre los datos y, en general, transferir el poder de los clientes a la empresa.
Sin leyes estrictas que regulen cómo se pueden recopilar, almacenar y utilizar los datos recogidos por las cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR), empresas como Flock tienen un enorme poder e influencia sobre sus datos. Sin embargo, las comunidades locales de todo el país están exigiendo que sus legisladores estatales y locales aprueben leyes para proteger sus datos, y la ACLU ha redactado un modelo de legislación con salvaguardias esenciales para proteger los datos y la privacidad de todos.
Si no estoy haciendo nada malo, ¿por qué debería preocuparme si mi pueblo tiene cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR)?
A diferencia de las cámaras de velocidad o de semáforo en rojo, que solo toman una foto cuando se comete una infracción específica, las cámaras ALPR están siempre encendidas y fotografiando constantemente cualquier vehículo que pase, lo que permite crear registros exhaustivos de todos los movimientos. Y esos datos pueden revelar detalles muy privados de nuestras vidas, incluyendo los médicos que visitamos, los lugares donde practicamos nuestra fe y las protestas en las que participamos. Una red masiva de videovigilancia es contraria a las garantías de la Constitución de Estados Unidos y la de Puerto Rico.
Ya hemos visto cómo las fuerzas del orden han utilizado y abusado de estos datos:
Los sistemas ALPR también pueden cometer errores al registrar y marcar vehículos para las fuerzas del orden. Y cuando las cámaras ALPR fallan, las consecuencias pueden ser peligrosas. Una niña de 12 años en Nuevo México fue esposada después de que una cámara ALPR leyera erróneamente la matrícula del coche que conducía su hermana mayor. En Colorado, una madre y su familia fueron encañonadas porque las cámaras ALPR marcaron erróneamente su coche como robado.
¿Cómo puedo saber si mi municipio tiene un contrato vigente con Flock?
Puedes solicitar información pública sobre los registros relacionados con la vigilancia y las cámaras en tu comunidad. Te recomendamos que primero preguntes sobre la existencia de un contrato; si se confirma, puedes solicitar información adicional sobre el número total de cámaras y su ubicación en la zona.
La labor continua de la ACLU
La ACLU lleva más de una década trabajando para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas sobre el uso de las cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR).
En 2013, la ACLU publicó "Te están rastreando", un informe que detallaba cómo las cámaras ALPR se estaban convirtiendo en una herramienta para el rastreo y la vigilancia masiva y rutinaria. El equipo de privacidad y tecnología de la ACLU ha seguido de cerca la proliferación de cámaras ALPR durante la década siguiente, y en febrero de 2026, publicó un modelo de legislación con directrices estrictas para regular su uso. En abril de 2026, la ACLU presentó un escrito de amicus curiae en un caso del Cuarto Circuito argumentando que el uso de sistemas ALPR otorgaba al gobierno poderes de vigilancia sin precedentes que vulneraban las expectativas tradicionales de privacidad, en violación de la Cuarta Enmienda. Y en mayo de 2026, la ACLU apoyó una enmienda bipartidista al proyecto de ley federal de financiación de carreteras que habría impedido que las ciudades y los estados utilizaran cámaras ALPR, excepto para el cobro de peajes.
Comunidades de todo Estados Unidos están luchando contra la instalación progresiva de lectores de matrículas en sus barrios, y las filiales estatales de la ACLU están a la vanguardia. Han ayudado a organizar a los miembros de la comunidad local para oponerse a los lectores automáticos de matrículas de Flock y otras empresas, han aprobado leyes que los regulan y han logrado convencer a las ciudades para que se opongan y cancelen los contratos de esta tecnología de vigilancia invasiva.
Otros recursos de la ACLU sobre este tema: